Vivos los queremos


 Cuadro Vivos Los Queremos3

Vivos los queremos forma parte de un eslogan en México: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Para todos los desaparecidos. Llevamos más de 26 000.

VIVOS LOS QUEREMOS

Falta mucha gente alrededor de nosotros.

¿Este cuadro es un recordatorio? no. ¿Un homenaje? No. ¿Una remembranza? No.

Es  y no es, todo y nada

Es realidad

Es vacío

Es esperanza

Es  grito, encabronamiento profundo, visceral

Dolor y lágrimas…

 

¿Cómo los escogí?

Ellos me escogieron a mí, llegaron nada más.

A Héctor lo conocí bordando nombres, -recuerden los nombres de los desparecidos van de verde, los de los muertos van de rojo, cuando “Bordamos por la paz”-. Y mi bordado le llegó a su esposa, por azares de internet. Nos hemos hecho amigas, y cuando veo circular la foto de Héctor, me sale una sonrisa, lo conozco, es mi amigo también. El me ayudó a pintarlo, saben que cuando pinto pido “ayuda” y esta vez él fue quien respondió: “Presente”.

Marina… Marina vino a México de vacaciones, le mataron al esposo y a ella se la llevaron. No, no me llama sólo por ser europea, me llama por su mirada, su sonrisa. También nos conocemos, también he hecho amigo a través de su des-presencia.

¿Jesús? Lo escogí por su cara, porque parece pandillero, porque a los rapados claro que se los lleva la chingada… Les apuesto lo que quieran a  que eso le dicen a sus papás cuando lo buscan… como les han dicho a tantos, como a tantos han calumniado. Como si así se justificara el que te desaparecieran.

Y aunque no fuera calumnia, la gente no debería de desaparecer. ¿En qué clase de país vivo? No nada más en qué país, ¿en qué mundo que no dice nada?

 

En los nombres hay de todo, niñas, niños, viejas y más viejos, chavos, chavas… Puse una, sólo una, que despareció en 1974… Hace 40 años. No, no puse más de esa época, lo que busco es decir en voz alta que seguimos despareciendo. Pero ella, me llamó, su foto me impactó, me dijo: “Recuérdanos a nosotros también, recuérdame siempre”.

Puse tres muertos. Sí, es un cuadro de desaparecidos pero a estos tres cuando los encontraron, estaban muertos. Y por coincidencia de escritura acabaron los tres en el mismo pedacito de lienzo.

Una Cristina, la escribí Christina, lo siento, me ganó lo francés, discúlpame linda.

 

Al escribir todos esos nombres, los dije uno por uno, en voz alta.

Y al terminar mi cuadro, lloré.

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