Hacia el sol

IMG_0484

Me gustan las flores.

Muy a menudo, pinto flores.

Y esta semana, recibí varias, así, de regalo: para el día de las madres, luego de una amiga, y una flor “gratis” así nada más, por el puro placer, de parte de mi hija.

Entre todas esas flores, había girasoles. Magníficos, absolutamente sublimes.

Sé perfecto que las flores que se ponen en un florero ya están muertas, aunque espere a que se marchiten para decirlo en voz alta… Pero estos, están tan hermosos, que los creí vivos, y los observé largamente: ¿Seguirían al sol? ¿Tendría que ponerlos afuera, para que lo vieran, lo sintieran…? ¿Para qué no sé qué fuerza misteriosa interna los forzara a moverse, como esas enredaderas que se acomodan en el lugar exacto, o como ciertas rosas que se cierran cada noche para renacer con el alba…?

Y entonces… Entonces vi. Para que se sostuvieran erguidos, para que fueran aún más hermosos, el vendedor les plantó un palo puntiagudo en pleno corazón.

Para que emprendieran su vuelo hacia el cielo, el vendedor les atravesó el alma.

Y aunque fuera evidente desde el principio que no iban a seguir al sol, en ese momento fue que su muerte me atravesó también hasta lo más profundo de mi-misma.

Y me alejé, tan decepcionada como ciertos niños el día de su cumpleaños, tan melancólica como una noche de verano, tan triste como una flor cortada.

Cet article a été publié dans Uncategorized. Ajoutez ce permalien à vos favoris.

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s