De Luna y su sol

IMG_0224De Luna y su sol

 

El 19 de junio del 2012 Héctor desapareció.

En México desaparece ya tanta gente, que ni en los noticieros los mencionan. Los pocos que sí lo hicieron aquel día no dejaron muy claro cómo fue, pero yo, imagino gritos, empujones, violencia y miedo.

 Incomprensión también.

Héctor es como todos nosotros, como cualquiera de nosotros, como tú y como yo, tiene familia, ocupaciones, gustos y disgustos.

Pero desde el 19 de junio se volvió diferente: se lo llevaron, desapareció.

Es cierto, la vida sigue, pero no de la misma manera, y su esposa Luna sigue también, pero tampoco es igual… No sabe si sigue con sus quehaceres cotidianos por inercia, por costumbre o por miedo. Sólo identifica que una parte de ella sigue por amor, y por esperanza.

Luna  ya no sabe a quién rogarle, si a Dios, a los narcos o al gobierno.

Sólo sabe que Héctor no ha regresado aún.

Una parte de ella, una parte a la que odia y teme, piensa que Héctor murió.

Pero la silencia, la entierra, la olvida.

Porque en las listas, él sigue mencionado como desparecido, y si ella lo piensa muerto, tal vez lo esté matando, así, a la distancia.

Luna no sabe si sigue siendo esposa, o si ya es viuda.

Una sola cosa es absolutamente certera: desde que Héctor no está, también Luna desapareció.

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