Sigma Alimentos o la triste historia de una salchicha

Sigma Alimentos o la triste historia de una salchicha

 

Triste historia sí, porque esa salchicha no me la voy a comer…

Siempre en afán de no darle a mi cuerpo cosas que le hacen daño, excluyendo ciertos alcoholes, ¿verdad?, llamé esta semana al número gratuito de Sigma Alimentos para checar qué almidón le ponen a las salchichas San Rafael, en internet dice que hay de papa y de maíz, no vaya a ser, y pa’ preguntar de paso qué aceites tiene su margarina La Villita, porque en los ingredientes sólo dice “aceites vegetales”. No que esa margarina sea rica, pero no hay muchas en el mercado sin suero de leche… Y la leche me hace lo mismo que el maíz: daño.

Sí ya sé… Hablo de comer cosas saludables y en mismo tiempo de que se me antoja darle una mordida a una salchicha, bueno a las que se comen calientes, o sea, las que pones a hervir (¡Aouch!… Bueno aquí no hay manera de hablar sin que me albureen ¿verdad?)…

Entonces llamé…: el chavo que me contestó no tenía la información pero se comprometió a llamarme en cuanto supiera.

En la tarde, sonó el teléfono y era este mismo chavo, que sus jefes preguntaban que por qué quería yo saber lo de los ingredientes de sus manjares. Le hablé de alergias, y de miedos a ponerme mal. Me prometió investigar, muy amable de veras.

Al día siguiente como no había oído de él, y como esa salchicha me miraba con ojos suplicantes, llamé, again.

Me pasaron al chavo, nótese, tenían record de mi llamada, y me explicó que lo del aceite era 60 % soya, que de lo demás no me podía decir, que es confidencial, y que lo del almidón era confidencial también y que lo consultara con mi doctor.

Yo me pregunto: ¿ese aceite confidencial será de motor? Limpio claro, porque la margarina no viene negra ni siquiera café. ¿O de palma? ¿O de qué pues???

¿Y qué con eso de la confidencialidad?? De veras que el día que me ponga  hacer salchichas en mi cocina, ¡no serán las de San Rafael las que trataré de imitar!

Y ya me imagino la llamada a mi doc, que es igual de mal pensando que ustedes:

“Hola Alejandro, (así se llama), oye, ¿puedo comer una salchicha con ingredientes confidenciales”?

Dejo las múltiples respuestas albureras a su imaginación… Sé que no me defraudaran.

 

Por mientras, obvio que no voy a consumir esos productos. Dudo que eso merme sus ventas, pero de granitos de arena están hechas las playas más grandes no…

¡Ah! Sigo con antojo de salchichaaaa…

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