¿Ya es hora ?


 

Conozco a alguien que está enfermo.

De hecho conozco a más que a un “alguien” enfermo, pero esta vez a esta persona la conozco de otra manera…

Y me interrogo sobre su edad, luego me interrogo sobre mi interrogación… Me da por lo menos algo en que entretenerme en lugar de torturarme con su sufrimiento.

¿A qué edad se tiene la edad correcta para morir?

¿Joven? ¿Viejo? ¿Menos viejo? ¿O menos joven?

A cada vez que alguien está enfermo, la pregunta surge, inevitablemente: ¿Sí? ¿Su edad?

Si es viejo, muy, muy viejo, entonces el trago es menos amargo.

Absurdo…                           

¿Si el sufrimiento es cotidiano, insoportable, si no hay nunca, nunca un respiro, entonces es un niño demasiado joven para morir…?

¿Si la vida no tuvo lugar, si siempre se ha vegetado, es realmente uno lo suficientemente viejo para morir?

Entonces, desde el fondo de mi corazón, espero que el sufrimiento no sea demasiado violento, ni demasiado largo… Y que esa vida haya sido vivida, para que la muerte no llegue demasiado rápido…

 

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