Una maleta

Una maleta

 

Su maleta esta lista.

Ella, en el quicio de la puerta, como quien estuviera en el quicio de la vida: conmovida, pero decidida.

Le fue difícil escoger, para la dichosa maleta. Ningún manual a la mano, ninguna lista preconcebida: después de veinte, treinta años de vida en común, todo es importante, nada se puede quedar atrás. Sin embargo, para esta nueva vida que empieza, es de suma importancia que el equipaje sea ligero, limpio, luminoso.

Luminosa, ella sí lo es. Erguida en el centro de esa arena salvaje, el sol en los ojos, oye los abucheos de la multitud, y siente mil miradas venenosas sobre su piel. Sin embargo una sola voz se abre camino hasta ella: la de su hija, y la de la hija de todas las madres. Los demás podrán decir lo que quieran, llamarla cobarde y darle la espalda. Por ella y por su hija, se atreve.

La maleta en la mano, en el umbral de esta nueva vida, una sonrisa en los labios que no ha llegado aún al corazón, se va.

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