Un borrador

Un borrador

No hagas de tu vida un borrador

Esta frase llegó hasta mí por casualidad, como otras tantas. Pero no deja de dar vueltas en mi cabeza, lo que bien podría demostrar que me estaba, de alguna manera, destinada…

Obviamente, primero resoplo… ¿Y si yo quiero usar un borrador? ¿Y si yo no estoy segura de lo que quiero y prefiero intentarlo primero, antes de saltar? ¿Mientras logre rebasar el borrador, porque tendría que ser no? ¿Y aun así, si me quedo en el borrador, que tanto importa?

Un borrador, es un trabajo no terminado, sí, pero también es un plan, una reflexión, un posicionamiento… Los tachones, y los paréntesis no demuestran más que la voluntad de seguir… o de volver a empezar, ya sé. Siendo el riesgo el volverme una perpetua empezadora de nuevo…

Pero ése es mi lado “seamos fieles a mi-misma”, “digamos que no antes de checar”, “digamos siempre que no, por si acaso”… Usar un borrador pues…

Entonces intento elaborar una lista… ¿Qué se podrá poner en un borrador de vida?

¿Un amor? Absurdo… ¿Y si fuera “el bueno”, el que uno se lleva consigo a toda partes toda la vida, y más allá?

En cambio, si no es el bueno, el “para siempre”, el “te quiero y tú también”, desecharlo después de haberlo probado un rato podría ayudar a no sufrir tanto. Claro que vivir un amor en borrador no hace más que llevar al desenlace fatal… ¡ja!

El detalle sería tener que decidir si lo vivo en borrador o en limpio antes de haber empezado siquiera. Absurdo, absurdo. Y otro detalle claro, el de no hacer el amor en borrador… ¿Y si  a mí me gusta más, eso de hacerlo en sucio?

¿Qué más? ¿Una chamba?… Ésas van y vienen, inclusive cuando no se hacen en borrador. Lejos quedaron los tiempos de los 45 años de carrera en la misma empresa, lejos también las comidas con el patrón. La chamba ya no es de por vida, entonces ¿para qué hacer un borrador, para qué tomarse el trabajo de afinar, reflexionar, y acicalar….? Más vale lanzarse de una vez, mientras llega la chamba siguiente.

¿Los amigos? ¿Un borrador para los amigos…? ¿No quererlos por completo, tener cuidado? ¿No confiarles todo, por si acaso…? ¿No contar con ellos, sobre todo no contar para ellos…? No, nada de borradores para los amigos, es como lo del amor, o funciona o truena, pero vive.

¿La familia? ¿Los hijos? ¿Éste no me gusta, lo hago pelotita y vuelvo a empezar? Qué ocurrencia…

No tengo idea de cómo se pueda hacer de la vida un borrador…

Para la siesta por ejemplo… Debería uno de preparar la cama, la almohada, recostarse y…. ¿no dormir? ¿Para? ¿Para dormir mejor después? Pero entonces ya sería de noche, no sería una siesta…

O entonces comer poco… Sólo un poco de lechuga, sin sal… La sal, sería para cuando se pasa en limpio…. Sin embargo, la lechuga ya la habríamos masticado, en limpio como en sucio… o podríamos no lavarla, para después pasarla en limpio….

No, la verdad, no capto…

Pero si la frase me llegó, es que tiene un fondito de verdad….

Un borrador de vida, sería tal vez una vida pasada frente a las pantallas viendo a los demás vivir… O también, tal vez, leer pero sin reflexionar sobre las palabras que desfilan…. No comer nunca chocolate. No dar nunca uno de esos besos franceses, no correr nunca, no reírse a carcajadas… aunque las sonrisas sean parte de la vida… No son borradores, tal vez bosquejos…

¿No amar? ¿O amar con precaución, por si acaso…? ¿No usar nunca la vajilla elegante, ni el vestido hermoso (el blanco, claro, el de encajes), no acostarse tarde nunca, y nunca, nunca, nunca, levantarse temprano? ¿No aprenderse las lecciones, para poder improvisar? ¿Lanzarse desde lo alto del acantilado, arriesgándolo todo?

Y se presenta la pregunta más urgente, la interrogación más pesada… ¿Has hecho de tu vida un borrador?

¿Aquellos años pasados aprendiendo, observando, reflexionando, serán de hecho un borrador? ¿Con pretil? ¿Has hecho de tu vida un borrador? Si hubieras muerto hace tres años, o hace diez, ¿qué habrías opinado?

¿Tú, que  te quedas a diario en casa, sentada, vives lo suficiente? ¿Cuándo creas, cuando pintas, escribes, estás viviendo o sólo perorando?

¿Será que para vivir hay que ser uno de esos personajes que viajan,  descubren, hablan y alardean…? ¿O será, que para vivir, en limpio, lo que haces, todo el día, todo el tiempo,  es absoluto porque es lo que tú eliges, es tu tiempo, tu vida, tus palabras y tus amores…?

¿Y si esta noche es la última noche, si de alguna manera tienes que rendir cuentas, de qué lado inclinarás la balanza?

¿Has vivido? ¿Estás lista?

Tu vida… en limpio… ¿o borrador?

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