Cualquier cosa

Cualquier cosa

Ganas de escribir sin saber bien ni qué

Ganas de chapurrear tantito, de platicar, de decir cualquier cosa, aunque sí, también ganas de llevar a soñar y a sonreír… y a reír… y a vivir

Ganas de emocionar a los demás con mis palabras, si no a través de mis miradas

Ganas de estar con ustedes y ganas también de estar sólo conmigo…

Ganas, ganas…

Ganas de la siesta de hace rato, durante la cual no dormí, aunque sí llegué a cerrar los ojos

La siesta de otoño es la más rica en mi casa

La tierra tiene justo la inclinación perfecta para que el sol se acueste conmigo

A mi izquierda, sobre la cama, se tiende y me calienta

No demasiado, justo lo necesario, sin quemar

La ventana entreabierta deja pasar un poco de aire, fresco

Es uno de esos momentos en que uno se siente respirar, en el que se está consciente de ello, en el que el aire es más que oxígeno, más que vida, es libertad

Inclusive hay una ligera brisa si abro un poco más la ventana, justo a la medida del rayo de sol, el que llega en punto de las tres

Ganas… Ganas de estirarme

De soñar, de llevar a soñar.

 

Ganas de Navidad casi

De una verdadera Navidad, sin discusiones, sin tensiones, sin carreras desbocadas ni gastos mortíferos

Con chocolate claro, pero sin glotonerías

Con cidra también, y un corcho que sale disparado, asusta y provoca risas

Con voces alegres, justo el regalo que soñaba

Moños, abrazos, y risas, risas, risas, risas

Niños que corren… Que ya jugaron demasiado, que van a llorar cuando estén cansados, pero todavía no…

 

Ganas de escribir como que cualquier cosa

El frío, o el sol

La vida

Las risas, o la nube resplandeciente de esta mañana…

La sonrisa de mis hijos, los ejotes quemados de la comida de hoy

La voz de mi hija, el olor de mi hombre

Ganas de soñar, de llevar a soñar…

De escribir, de chapurrear, de repetirme, de hacer… cualquier cosa

Ganas del paseo en bicicleta de hace tres días, de pollo rostizado, allí, en el pasto

Del olor de la fogata

De niños otra vez, que corren, las mejillas rojas, los ojos brillantes

Que lloraron cuando se cansaron…

 

Ganas de bailar

Con la música a todo volumen

Aunque cantando bajito, sólo para mí

Ganas de vivir, de reír, de soñar, de echarme a volar

Ganas de hacer cualquier cosa, riendo, cantando

El rostro levantado al cielo, al sol de hace rato

Con los niños, los míos y los demás

Los que lloran cuando están cansados…

Ganas… Ganas de no sé qué

De un poco de alcohol, de chocolate, de una fogata, y de libertad

De un vestido blanco de encajes

Ganas…

 

Ganas de escribir, de llevar a soñar y de soñar

Cualquier cosa

Chapurrear y repetirme…

Vivir, comer, nadar, correr

Tener de nuevo un cuerpo que sí quiere

Un cuerpo que baila

Que corre

Que vive

Ganas de mi cuerpo… De un cuerpo grande, bello y fuerte

Ganas de mí, de cualquier cosa

De soñar

De levantar el vuelo…

De escribir, escribir, escribir… a  como salga

Cualquier cosa, como sea

De vivir en cualquier lado, cuando sea, de vivir intensamente

Ganas de reír

De comer chocolate y pan con mantequilla y de reír, de bailar

De vivir

De vivir

De vivir

 

De ignorar la hora que avanza, el sol que desaparece

El frio que retoma posesión de mis piernas, de mi espalda, de mis manos

De mi brazo, el derecho

De ignorar el dolor que reina, amo soberano del cuerpo que soñé grande, bello y fuerte

Ganas de ignorar a los niños que lloran

Cuando están cansados…

Ganas…

 

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