Obsesión

Obsesión

 

Ajá… ¿Porque tú nunca te has obsesionado con nada verdad…? Ajá…Como no…

No me digas que no te repites una y otra vez lo mismo, lo mismo, lo mismo.

Que si esto… Que si aquello… Que si ya fue, ya vino, ya dijo… O que si va, viene, o repite. Que si está o no está. Que si es él o fue otro. Que si rojo o mejor carmín. Que las rosas, y las nubes. Que si el cielo o la laguna.

Que cuándo, que cómo, que por qué, que a qué horas, ¡ya pues!

¿No me digas que no has sentido el perro orejón de las caricaturas, el que iba y venía cavando un surco en la tierra? Sólo que el surco te lo está cavando, rayando en el cerebro… Que no es tierra ligera, sino masa gelatinosa, sanguinolenta…

Y que los surcos van y vienen, se cruzan, te lastiman, te gritan incesantemente: ¡piensa, PIENSA, PIENSA!!

No me digas que no te pasa… A todas horas, en todo lugar, con todo, con todos. Que no puedes respirar. Que la obsesión te lleva, te trae, te hunde y te asfixia.

No me digas…

¿A poco no estás piense y piense y piense?

¿A poco no sientes tu cabeza estallar, tus ideas repetir una y otra vez lo mismo, lo mismo?

Que si esto, que si aquello, que lo otro y lo de antes. Y otra vez, y otra vez, y otra vez.

¿A poco no te quedas sin respirar, por tanto pensar?

Y es la misma cosa, hora tras hora. Por la noche, en la calle, bajo el agua, hasta cuando estás cogiendo… Lo mismo…

HAZ LAS COSAS. Muévete. No esperes. PREGUNTA. Calla. MAÑANA. HOY.

Lo mismo

LO MISMO

¿Y a poco no sientes que tu cerebro estalla, que tu corazón ya no sabe ni pa’ dónde, que tu cuerpo se retuerce, y que el dolor te arrebata? ¿No me digas que tú sí respiras hondo, que puedes leer, que no se te traba la espalda ni te tiemblan las manos?

Y continuamente, frente a tus ojos, los surcos… Más y más profundos, más y más rojos, humeantes… Y te llevas las manos a la cabeza, para frenarlos, gritando, ¡¡GRITANDO!!

¿A poco no te quieres bajar del tren?

¿A POCO NO?

Sólo que pa’ bajarse del tren hay que ser rápido, y astuto. Porque las palabras te siguen, se vuelven pesadilla, monólogo. Y sabes que sólo un pasito, chiquitito, ligerito, te separa de la locura.

Que de todas maneras, ni te creas: no se vuelve loco el que quiere, ni que fuera tan fácil escapar.

Cet article a été publié dans Uncategorized. Ajoutez ce permalien à vos favoris.

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s