En casa

En casa

 

Algunos de mis recuerdos son como las manchas de luz que se ven en la maleza… o como la plumilla de espuma que llevan algunas olas del mar.

 

De lejos, lejísimos, oigo que me hablan… Que me susurran al oído los tiempos felices… Por la noche, me alcanzan y me toman de la mano, para llevarme por un baile sin fin, uno de esos bailes, ligeros, de los que acaloran el vientre.

El primero es ese piso de cuadros grandes, negros y blancos… El de la entrada de la primera casa, en la que estamos mi hermana y yo… Sólo nosotras dos. Las risas son cotidianas, aquí el mundo es ligero, transparente… Y ya, es todo… Sólo eso para los primeros pasos en la vida… Sólo un piso y risas.

Luego… Luego es una pieza extraña, ni cocina ni comedor, en donde el asiento pegado a la pared parece como de barco, y donde se siente tan rico tomar un vaso con agua como jugar cartas… También es la presencia de mi prima, a todo lo largo de un verano. Es el jardín en donde estuvieron volteando la tierra y de donde salieron decenas de canicas, como en un cuento de hadas… ¡Las hadas de las canicas! También es, más seguido, y a más largo rato, un piso de madera muy obscura, donde me siento a sentir el sol mientras canta mi papá… Son los ojos de mi hermano, el parloteo infantil de mi hermana la chica. Es, también, el principio de la desgracia, en una recamara obscura, una noche en la que, de repente, me pareció tener que cargar al mundo entero.

Esas  manchas de luz deberían irse haciendo más grandes, más fuertes… Pero a menudo ocurre diferente, una amalgama curiosa… Me llegan sonidos, miradas, olores… No tanto en desorden pero sí como con recortes infinitos.

La tercera… La tercera es antes que nada una chimenea… El sillón en donde me senté para escuchar a mi papa explicarme por primera vez, que no sabemos lo que tenemos hasta que lo vemos perdido… Es una palmera tonta en medio de un jardín tan reducido que ya nadie cabe junto a ella. Otros ojos, otro hermano. La embriaguez de la Amistad. También es la violencia, el señalamiento, el rechazo. Las huidas. El final.

Y entonces… Entonces, los recuerdos se comparten, se disfrutan y son de dos… Es un par de cortinas de un naranja asqueroso, que nos gusta cerrar para ser Nosotros. Es una plantita divertida  con flores que parecen bolsitas rojas con puntos amarillos, unos botes para la cocina de falso cobre y una decoración fantasiosa… Es una boda, una serie de  primeras veces… Peleas, reconciliaciones. La vida juntos.

Después… Un espacio reducido en el cual, increíblemente, cabe  una recamara gigantesca, donde se podrían tener juntas de negocios… Un tapete café obscuro, medio tristón pero mucho sol y un jardín que casi casi es nuestro. Una recamara decorada para un niño… y un niño… Paseos en carriola, una marioneta y una cobijita azul. El descubrir la angustia también, por fin.

La sexta… La sexta para empezar, es la vista… La vista extraordinaria que hay desde el jardín: el cielo, las montañas y los árboles… Como para tocarlos. Es también una puerta abierta casi a la fuerza entre las dos casas, la nuestra y la de los vecinos. Son las risas de los niños, que ya son tres, fiestas y una alberca, el columpio… Peleas, más peleas, muchas… Silencios que se instalan, el rencor.

Y finalmente, es la séptima, aquella en la que se descubre que hacer el amor en la sala sí se puede y que además, es rico… La primera en la que nadie está pegado a nuestras ventanas… Y luego… Los recuerdos se vuelven presencia, están aquí, al alcance de la mano, sobre las paredes, dentro de mis ojos, todos los días. La desgracia se vuelve fuerza, la tristeza paciencia. Las peleas se diluyen, se transforman. El amor, por fin, después de tantos años, se permite vivir.

Los niños ya crecieron, los recuerdos no son ni piso ni chimeneas, son vida.

A ustedes los vivo, y me vivo, todos los días, a través de la luz de esos famosos claros, sobre la cresta de esas olas. Los hombros bien derechos, la cabeza muy alta… Las miradas que dejo ir hacia atrás reflejan el camino recorrido, las batallas ganadas. Te quiero, los quiero. Estoy bien.

Recuerdos, recuerdos…

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