Sérénité

 

22 agosto, 2007

 A salvo

 

 

Este verano hubo tristeza…

 Dejar la casa me fue más difícil que otras veces… Sentí que la abandonaba…

Otros años, la que se sentía sola era yo, como si dejara una parte de mí entre sus paredes.

Esta vez, Sérénité es la que queda sola, tan sola…Al despedirme de ella, la sentí llorar.

 ¿De dónde me llega este vacío al dejarla? ¿De dónde le viene esta vejez repentina que parece doblegarla?

 Ni que fuera nuevo que Sérénité es una casona antigua…

¿Entonces…?

¿Cómo es que no la veo ya sonreír ?…Que se vea tan cansada…

¿De dónde le viene ese ambiente de abandono, de desgracia casi…?

 En la cocina, aquella presencia que tan seguido siento en mi espalda estaba ahí…

El Jardín está patas pa’rriba, pero vivo. ( !)

Los objetos, tan conocidos, familiares, están ahí… Los muebles en su lugar.

Inclusive los olores, el del aparador en particular, en cuyo vientre metí la cabeza entera varias veces para respirarlo mejor….

¿Entonces, donde está el cambio?

 El crujido de la escalera ya no es el mismo desde que la arreglaron…Pero yo ya conocía los ruidos nuevos de la casa… ¿La lluvia…? Tampoco es novedad… ¿Los postigos de las ventanas pintados de verde…? Sí, eso sí cuenta…De plano no le quedan a nuestra casa… Lo que necesita es blanco…pero no creo que este llorando por una cuestión de maquillaje…

 ¿Que sabe ella que yo no supe descifrar?

 ¿La higuera, que estuvimos jalando y empujando hasta que por fin cayó al piso ?… ¿Que arrastramos después para disimularla un poco? Lloré al verla caer, lloré sobre mi infancia cuando perdió aquel testigo… ¿Habrá sentido que a ella también le arrancaban sus raíces…?

 ¿O será aquella sombra de los famosos « inquilinos » que nos sobrevoló todo el verano…? Mi mirada que se volvía la de ellos y juzgaba la casa en lugar de quererla…

 O la ausencia de papá y mamá… Esta casa nos es nuestra por sus recuerdos, aunque mama no sea más que « una agregada » (un guiño a los demás agregados sin los cuales no seríamos quienes somos hoy), y aunque nuestro cotidiano fuera más fácil de llevar sin los padres ( pus sí !), Sérénité es papá y mamá…y esta vez no estaban..

 O también mi cuerpo que no daba para más… Es la primera vez que regreso enferma a casa… ¡y no fue solo una de mis célebres anginas briacinas!

Saber también que en cuanto volteáramos la cara, unos extranjeros vendrían a tomar posesión de aquel lugar que ha tomado posesión de nosotros…

 No sé…

 Lo único que sé, es que Sérénité  está triste sin nosotros

Envejeció…

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