pescar

Publicado el 30 marzo, 2010

La pesca

Pensándolo bien hay momentos que nunca hemos vivido, y otros que no regresarán.

No sé que sea más triste.

Tampoco sé si importa.

Hace ya tres días que oí a mi hermano llorar. Nos abrazamos fuerte, cada uno intentando sostener al otro. Vivimos juntos uno de esos momentos de desamparo, de los que, después, ayudan.

Y entonces  dijo, apoyado en la pared, porque yo me había sentado, dijo “Yo quería que papa le enseñara a pescar a mis hijos.”

Y entonces surgió un revoltijo de imágenes: las manguillas (sí, ya sé, suena raro… pero así se dice en español… son unas redecitas para camarones, como las de las mariposas, pero para el agua… Vaya… Me doy cuenta de que sé pescar en francés… En español, no se me da…), las manguillas pues, los ganchos, los anzuelos, la Salinette cuando es  marea baja y el lago de Valle de Bravo. Marcos con sus botas rojas, al lado de mi papa, serio, muy serio. O papa con su traje de baño blanco con rayas azules, su bolso verde de marinero echado al hombro, caminando rápido, muy rápido sobre la carretera que lleva al mar. Los pescados color turquesa que sacaba al alba en Zihuatanejo, los abulones en su mano, por allá, por el “Port aux Caniques”… Lo pescado  en sí, amontonado en el fregadero del cuarto de lavar, las horribles chanclas de plástico remojándose en agua dulce al lado del rastrillo, y la mantequilla en los pies para lavar el alquitrán que de repente traíamos pegado.

Y lo más rico de la pesca, el tazón de té negro con pastel de frutas en la cocina de Sérénité.

Ese momento en que ya no tienes frío, en que platicas lo del cangrejo que se escapó, o lo del camarón gigante del otro día…

Porque la pesca, es algo que se platica, que se saborea y se comenta al infinito: está la pesca del 75 ( o era en el 76?) cuando bastaba agacharse para agarrar los peces…. Esta también lo del bogavante de Marie Whinning, la tía que se caso con un inglés y que leía las cartas. Estaba ahí, tranquilo, nadando al lado suyo, y solo se tuvo que inclinar tantito para pescarlo, como quien recogiera flores en el campo, tomándolo con cuidado, por la espalda, donde termina el caparazón,  por aquello de las pinzas…

Hay tantas historias, verdaderas o inventadas: ¡la falda nueva de la abuela, la que no quiso ensuciar, prefiriendo mojar su C… diciendo que a ese ya no le podía pasar nada! O las historias de papá, de cuando era grumete en el velero del tío Jean, el que vivía en la casa de “La fée des grèves”, el papá de Jeannette. O la de los bígaros que Armelle y yo fuimos a pescar con la prima Isabelle y que no pudimos comer de la cantidad que sacamos.

Y las historias de mamá, de cuando, niña, iba a las Islas Chausey y se traía todos los tesoros del mundo.

No, si historias de pesca, sí tenemos… Un montón.

También están los gestos: la mano que reconoce la madera  de la manguilla, el pie que encuentra su camino entre las rocas… Sabemos cómo sacudir con cuidado la manguilla por debajo de las algas para que los camarones se dejen capturar, sabemos cómo evitar el sol para que nuestra sombra no los alerte. La fuerza exacta para voltear una roca, de las grandes…  La maña para agarrar al cangrejo…

Y luego están las fotos: la del bogavante de papa, casi tan grande como su primer bebé… El platón de cangrejos que Ana les enseña a sus sobrinos… Los camarones en el fondo del saco con tres o cuatro de los gigantes…

Fotos, tenemos… Un buen…

Y también una canción, que compuso mi papa, y que de repente me pongo a canturrear…

Y bueno… No sé si Marcos piensa en la cocina de Saint-Briac o en las zancadas de papa frente a él… Ha de estar pensando en su hijita, su sirena, y en sus piececitos en la arena, esperando los camarones en una charca.

Lo que sí sé, es que todos aprendimos a pescar con mis papás. También mis hijos les siguieron los pasos en marea baja, o a lo largo de un lago…

Y si, es cierto… los hijos de Marcos no tendrán las mismas historias. Pero oirán las mismas palabras y tendrán los mismos gestos.

Nada más que, el pescador, será Marcos, su papa

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3 commentaires pour pescar

  1. Gwenn-Aelle dit :

    gwennaelle dice:
    31 marzo, 2010 en 11:24
    no saben lo complicado que fue escribir acerca de la pesca en español..tuve que buscar un monton de palabras en el diccionario…y no..no me supo igual..

  2. Gwenn-Aelle dit :

    JEANMARC dice:
    31 marzo, 2010 en 12:20
    Ce sont toujours de véritables pièges ces mots spécialisés ! A l’époque où j’avais mon restau/parc de loisirs, je me croyais encore pas trop mauvais en espagnol et en anglais … mais va traduire steack tartare, bouillabaisse, anchoïade, gratin de courgettes ou faux filet mignon … alors des noms de crustacés ….Ah ça, tu t’es embarquée sur une drôle de galère !!A la réflexion, même dans ton texte en version française, y’a des noms qui m’échappent.J’ai bien l’impression que tu la connais VRAIMENT BIEN, la pêche !!

  3. Gwenn-Aelle dit :

    gwennaelle dice:
    1 abril, 2010 en 10:59
    la peche?…c’est une de mes activites preferees..meme quand je vais aux puces, par exemple, je dis que je vais a la peche..mais il faut que ce soit la peche a maree basse, a saint briac…chez moi quoi..

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