palabras

Publicado el 19 marzo, 2010

A veces las palabras no llegan. A veces también, las palabras que necesito, de plano ni existen. De todas maneras, cuando las tiras sobre un pedazo de papel, a veces  no representan más que la visión de una persona… ¿Como le explico el sabor de una tortilla a  alguien que solo ha comido trigo?… ¿O como escribo un beso, un abrazo? ¿Los ruidillos que hace un niño chiquitito al descubrir su voz? ¿O las conversaciones interminables que sostiene mi sobrina con las plantas y los gatos?

Hay cosas y momentos indescriptibles, hay que haberlas sentido o haberlos vivido para entenderlos. No hay como escribir una mirada. Un olor, un color…tampoco. Hay que vivirlos.

Y así es como me explico que hoy me encuentre sin palabras para un recuerdo… Lejano, muy lejano, era una nena chiquita todavía… En ese tiempo, mi papa trabajaba en un lugar gigantesco dedicado a producir desde crema para la cara hasta chocolates. Todos los días, regresaba a casa como a las seis de la tarde. Y todos los días, subía directo a su recámara  y se empezaba a desvestir. Entre semana siempre llevaba saco y corbata. Se quitaba todo, o casi y acababa en ropa interior con su camiseta blanca. De hecho, esas camisetas eran buen tema de conversación en la casa. Siempre se compraba el mismo modelo, blancas y con el cuello en V, y luego se las ponía al revés. Entonces por debajo de la camisa blanca y detrás del nudo de la corbata, asomaba un pedacito de camiseta como riéndose de los convencionalismos.

Cuando por fin se encontraba a gusto, alargaba la mano hacia la repisa de la recámara y de hasta arriba sacaba una bolsa de chocolates: había “Freskas” y “Choco Pantera”. Las Freskas son pelotitas de dulce cubierto de chocolate. Se pueden chupar hasta que el chocolate se funda y luego darle unos mordisquitos al dulce que es como porosito o de plano, se pueden morder así nomás, de un jalón y luego pelear un largo rato con el dulce que se queda pegado en los dientes. De esos chocolates todavía hay, así que si mis palabras no alcanzan basta con probarlos.

En cambio los Choco Pantera ya no existen, así que… Mis palabras mías de mí, son galleta…, chocolate…, dulce…, acidito… Pero… Un Choco Pantera es más que eso, es el comercial en la tele, el papel azul que  cruje, los pedacitos que caen al piso… Un Choco Pantera, es muchísimo más que mis palabras…

Entonces, la magia empezaba. Ponía sus manos detrás de la espalda y decía… Decía… Decía lo que no sé decir, aquello para lo cual no encuentro las palabras… no hablaba, no cantaba… Su voz subía y bajaba… Y nosotros, sabíamos que era hora del chocolate y de papa.

Y… no sé si es porque crecimos, o porque éramos cuatro y mi papa solo tenía dos manos, o por cuestión de horarios.

Pero ese momento desapareció de nuestros días, de nuestras vidas.

Y hoy, me acuerdo. Y en mi cabeza, las palabras que conozco chocan entre sí y tratan de explicar. Y escribo, escribo todo el tiempo, en pedacitos de papel, sobre mis manos, en mi cabeza. Pero no tengo las palabras para decir lo que hacía mi papa.

Y tal vez sea lo mejor. Así ese sonido solo es nuestro. Propiedad privada, cuidado con el perro. No se acerquen. Es nuestro, solo nuestro.

Hoy papa dijo algo… Con palabras, reales… Y, aún así, creo que esas palabras tampoco expresan lo que él siente… Solo podemos imaginar, creer, adivinar… Imponer finalmente nuestra visión. Dijo, cuando estaba sentado a duras penas sobre un sillón feo, después de un momento en el que sufrió, en el que tal vez empezó a tener miedo… Dijo:” Este dolor, no lo conocía”…

Y esta vez, sí son las palabras adecuadas, las palabras que lastiman.

 “Este dolor, no lo conocía…”

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Un commentaire pour palabras

  1. Gwenn-Aelle dit :

    20 marzo, 2010 en 11:08
    Julia Cabrera López escribió: Amiga… hermana…Entre líneas percibo tu dolor… y hasta me siento mal a decirte ésto… es bellísima la manera en que lo compartes al escribir…haz provocado en mi una sonrisa de nostalgia al recordar las frescas y los chocolates pantera, la rutina diaria en una familia convencional, y la aceptación… Muchas veces me pregunto porqué aprendemos cuando ya nos queda poco tiempo para practicar algo… nena: gracias por compartirme tu blog, en verdad eres muy buena en ésto, como lo eres para escriir, para entregarte, para ser mi amiga… hermana… »… Sin ti… TU mundo desaparece… »Julia

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