Las fechas

Publicado el 11 junio, 2010

 

Las fechas

 Últimamente, las fechas han cambiado en mi familia: dos bodas, dos nacimientos, dos muertes.

El calendario se carga de anotaciones, de nombres, de risas y llantos. Los días pasan y las fechas regresan. Reímos, cantamos y recordamos.

Y sin embargo el día es el mismo. El sol salió más o menos en el mismo lugar que ayer, las nubes se alargan o no, la noche llega. La única prueba del tiempo está sobre un papel decorado con números y palabras en donde apunté un nombre. Es un calendario sin ton ni son, fuera de la luna y del sol, fuera de cosechas y mareas. Solo es un pedazo de papel que recuerda que el tiempo regresa, se repliega sobre sí mismo, y finge transcurrir solo para pesar mejor.

La lista se alarga: un pastel con velitas reemplaza a otro, una foto desplaza la del año pasado, un vacío destruye a otro. Los objetos se acumulan y el corazón se queja.

Un aniversario perdido, olvidado, o la enorme fiesta de hace diez años, se inscriben en el mismo nivel sobre ese pedazo de papel.

Las fechas… Si se pudiera escoger, no sé cuales conservaría en mi memoria: es tan bueno reír como llorar.

Las ganas de festejar se disipan, desaparecen al filo de los días. Los recuerdos se diluyen, se confunden y regresan, así, a veces sin avisar, porque llevaste la mirada a un pedazo de papel.

Las fechas… Sigo esperando el día en que me sienta diferente sólo por su nombre, como cuando se es un niño y se siente uno crecer, así, sólo porque apagaste las velitas del pastel. Hoy me debería de doler, más que ayer. Y no siento más que vacío. Por más que busco, escarbo, rasco, no encuentro más tristeza que ayer.

Las fechas… Marcan mi vida como los límites del camino, como las balizas en la bahía… Pero no protegen de nada, insultan a veces antes de eludir. Son tan cobardes como lo soy yo, y no existen más que sobre un pedazo de papel y en mi corazón.

Las fechas… Son unas majaderas que impiden el adormilamiento, el letargo. Te vienen a chillar en los oídos, que hace dos meses, diez años, o  veinticinco…

Las fechas… Se acumulan, como los objetos, como los amores y los recuerdos, se vuelven portadoras de tristeza, de melancolía, de risas desvanecidas.

Las fechas retienen, entorpecen, entumecen. Las fechas…

Sobre un pedazo de papel, el nombre de un muerto. Sobre un pedazo de papel, el de un niño o de una amiga. Sobre un pedazo de papel, toda una vida…

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