El fuego

El fuego

Sobre una de las mesas de mi taller, hay un desorden agradable, que me gusta… Pinceles, un pedacito de madera, colores, hilos, agujas, conchitas… Cualquier cosa pues…

Hasta hay un montoncito de tela, muchos cuadros, pana… Pedacitos y pedazotes; botones, cierres, bolsas y un pedazo de corbata: la ropa de mi papá, o más bien, lo que queda… Pedacitos de vida, que recorté, cosí, decoré con conchitas y símbolos…

Sobre mi mesa, están las sobras… Pedacitos de nada…

Y sé, cuando los miro, cuando los toco, y los huelo, que su lugar ya no es este.

Este martes, día de muertos, los voy a bajar, reunirlos por última vez… Y prenderles fuego.

Mirarlos vivir una vez más en el calor y los olores, empujarlos tal vez tantito, así, con la punta del zapato para verlos encenderse mejor.

Y el humo negro, gris, y luego violeta, subirá, subirá, subirá…

Et él, por fin, se habrá ido.

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