el entierro de mi papá

Publicado el 13 abril, 2010

 

El entierro de mi papa

Pues, finalmente, no nos fue tan mal… Pensé que me iba a romper en pedacitos, pero no… Triste, claro… Pero… Hasta nos reímos, dijimos pendejadas… Sí… Finalmente, no nos fue tan mal…

Desde el coche, al seguir a mi papá, Hendrik me fue tranquilizando al decirme que esto era lo que mi papa había pedido… Y que todo estaba bien…

El cementerio es rarísimo… Como mínimo  digno de figurar en alguna película sobre el surrealismo mexicano que mi papa apreciaba tanto. Además está en frente de un sitio arqueológico, eso le habría gustado.

Es un lugar retacado de tumbas, deveras… Hay por todos lados: están puestas en cualquier sentido, son de todos tamaños y colores… Van desde el montículo de tierra hasta el súper mausoleo de mármol.  No hay lugar entre ellas, están las unas sobre las otras… Las cruces se amontonan y a veces, no hay ni dónde poner los pies.  Está lleno de hierbas silvestres, de sol, de abejas y mariposas…  Un desmadre total, habría opinado mi papá.

Ana había cubierto el ataúd con una bandera bretona y todos cargamos a mi papá. Estuvimos serios como treinta segundos, creo… Y después como que nos rebasó lo cómico de la situación… Ahí estábamos todos, vestidos de blanco y negro, pisando flores, evitando hoyos y hasta envases viejos de cerveza…  Se oía “PerDón, PERdón, PerdóN, perdón “a cada vez que pisábamos una tumba… Hasta Polo empujó a Armelle pero ella no se dejó…  Ulises iba dando órdenes y los señores del cementerio se nos quedaban viendo, asombrados… Y medio burlones también.

Entonces alguien dijo “¡Papá ha de estar muerto de la risa!”… Y nos reímos todos. Y después, en lugar de jalar a la derecha o a la izquierda, dije: “al oeste, al sur”… Y de nuevo, nos reímos…

Llegamos a la tumba sin saber bien ni como, ocupados que estamos viendo nuestros pies y evitando golpes.

Y ahí… Algo parecido al silencio… Y entonces  los hombres empezaron a bajar el ataúd… Y… Sonaron las carcajadas… El hoyo les quedo muy chico… Volaron los comentarios. “Papá se habría enojado… “¡Sí, habría preguntado por el responsable de la organización!”… Y fue un alivio, ahí, entre el calor, la tierra y el sudor, poder pensar en él así.

Un señor se metió al hoyo… Para jalar, empujar, sacar tabiques, tierra….

Y  de esa tierra, mi mamá sacó un pájaro de barro, uno de los de antes de la conquista… La tierra estaba llena de esos pedacitos de otras vidas… Había hasta huesos y cuando Ana recogió el asa de una cazuela, pensé que igual era la cabeza de un fémur, digo… con la suerte  que tiene… Parecía que estábamos de día de campo, como los de cuando éramos chicos, y que íbamos a recoger obsidianas…

Y entonces… Y entonces… El ataúd encontró su lugar… Marcos preguntó si queríamos hablar… Había silencio porque, ahora… Ya era en serio…

Entonces dije que yo necesitaba ayuda para hablar… La ayuda de mis hermanos y hermanas, le tendí la mano a Armelle, me agarré de Marcos, Ana estaba con mi mamá… Y canté, luego ellos también:” Hace mucho que te amo, no te olvidaré”, una de las canciones de mi papa, que él escribió y compuso. Le canté al cielo, encontrando mi voz, mi aliento para él. Y estuvo bien.

Entonces tomamos la pala, de uno en uno, los hijos, y la esposa, los yernos y la nuera… y lo enterramos…

Y no me dio miedo que se ahogara… Miré el cielo, las flores, el desmadre y la pirámide…

Papá está En Otro Lado.

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Un commentaire pour el entierro de mi papá

  1. Gwenn-Aelle dit :

    21 abril, 2010 en 12:20
    para juliaHe vivido contigo a travez de las letras tu sentir, me he conmovido hasta las lágrimas, lágrimas de impotencia de no poder hacer nada por ti ni acompañarte… y también me he contagiado de tu risa, Plasmas de una manera tan…como diría? sencilla el entierro de tu papá que dentro del dolor que leo en tus palabras se ha asomado una sonrisa. Creo saber lo que implicaba la imagen y personalidad de tu papá, imagino el revoltijo de ideas y sentimientos que traes atrapado, me alegra mucho saber que finalmente (si, finalmente… al final) existió una reconciliación entre ustedes. Gracias por compartir tu blog, tu sabes (espero) que aunque ya no nos vemos con la frecuencia de antes, siempre estaré contigo, porque has sabido ser amiga, compañera, en algunas ocasiones implacable en tus razonamientos, apoyo moral e incondicional… en pocas palabras… hermana. Tengo tantas cosas que quisiera decirte, que no se concreta ninguna, me gustaría tener la habilidad de escribir que demuestras cada vez que lo haces y poder compartir contigo… estar contigo…Te quiero Gwen… eres un gran ser humano Julia

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